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Fanfic: HUNTERS (Stray Kids e ITZY) Capítulo 7

Autora YASSGY0MIE

Capítulo 7

YUNA POV

Nada más despertarme me metí en la ducha y dejé que el agua cayese por mi cuerpo durante un largo rato, para liberar tensiones y estar fresca para salir a por HueningKai, ya llevábamos una semana sin él, sabía que ninguno creía poder encontrarlo, pero yo no quería perder la esperanza, algo dentro de mí se negaba a olvidarlo y darlo por perdido.

Al salir me puse unos tejanos de tallaje alto con una camiseta corta de color blanca, lo acompañé de la bomber negra y cogí mi arco después de peinarme para bajar a la planta baja dónde estaban todos.

Había silencio, solo se escuchaba la suave voz de YeJi en la cocina, caminé hacia allí y los vi a todos, ella se calló y me dio los buenos días con una sonrisa.

-¿Qué hacéis aquí parados? ¿No íbamos a por HueningKai nada más despertarnos? – les pregunté abriendo la nevera para coger la jarra de zumo de naranja.

-No vamos a ir – me dijo YeJi apoyada en la encimera y yo la miré frunciendo el ceño – vamos a dejarlo estar, YuNa, nosotros volvemos a nuestra vida normal y él a la de vampiro.

-¿Me estáis jodiendo? – pregunté dejando la jarra en la mesa.

-No – dijo YeonJun revolviéndose el pelo azul y con los codos apoyados en la mesa.

-Vamos a clase, YuNa – me aseguró mi hermano poniendo sus manos en los hombros de RyuJin, sentada al lado de su hermano.

-¿Y HueningKai?

-HueningKai no va a volver – me contestó BeomGyu con dureza – se acabó, YuNa, búscate otro novio.

-¿Te estás escuchando? – le pregunté a mi hermano dejando el arco en la mesa – estamos hablando de HueningKai.

-Si hablásemos de cualquier otro haríamos lo mismo – me aseguró – aquí todos queremos a HueningKai, pero es hora de aceptar que se ha ido y que nuestras vidas no giran a su alrededor.

-BeomGyu… – lo advirtió RyuJin por el tono de voz que había usado conmigo.

-Lo siento – se disculpó por haberme gritado – pero ya está, YuNa, de verdad, si quería que lo encontrásemos estaría con nosotros y si lo encontramos, ¿qué hacemos con él? – se lamió los labios – ¿le clavo yo la estaca y tú lo quemas? ¿o al revés?

-BeomGyu – volvió a advertirlo RyuJin, pero estaba muy nervioso como para hablarme con calma.

-Tal vez ni siquiera siga vivo – dijo YeJi flojito – todos sabemos que admiraba el valor de su padre al clavarse una estaca en el corazón él mismo, ¿no habéis pensado en que puede haber hecho lo mismo?

Yo tragué saliva, HueningKai era demasiado pequeño cuando eso pasó, pero BeomGyu, SooBin, YeJi y yo vimos como nuestro tío ChanYeol se clavaba la estaca en el corazón y mi padre lo quemaba vivo, eso nos resultaba a todos bastante heroico, fue el único de nuestros tres padres convertidos en vampiros que fue capaz de quitarse la vida a él mismo.

-Entonces, ¿ya está? – pregunté con el corazón en un puño y mirando a mi hermano.

-Ya está – dijo él con tranquilidad – volvemos a la normalidad, prefiero no encontrarlo a tener que matarlo – admitió apretando los hombros de RyuJin.

Yo asentí levemente con la cabeza, haciéndome a la idea de lo que me decían, ya no íbamos a buscarlo y en realidad tenían razón, ¿qué haríamos luego? Teníamos que matarlo, lo queríamos como a un hermano, pero teníamos que acabar con él porque resultaba una amenaza y porque su especie mató a todos nuestros padres, él podía hacerlo con nosotros y por mucho que me doliese, porque lo quería muchísimo, era así.

-Voy a la cafetería antes de que empiecen las clases – dije flojito y cogiendo mi mochila para colgármela en un hombro – nos vemos luego.

Ellos asintieron y yo salí de casa en cuanto antes, quería tomar el aire, despejarme y pensar con claridad, con la cabeza y no con el corazón, pero a mi eso siempre se me dio mal, por eso mi padre puso a BeomGyu de líder y no a mí a pesar de ser mellizos, a la hora de la verdad, de hacer decisiones difíciles, YeJi y él eran los que mejor las tomaban, nunca habían fallado, aunque estuviésemos todos en desacuerdo.

Llegué a la cafetería estando algo más fresca, no tenía tantas ganas de llorar y no se notaba que se me habían escapado un par de lágrimas por el camino pensando en HueningKai y en lo mucho que deseaba que me volviese a abrazar una vez más, solo una, quería uno de esos abrazos en los que no me soltaba y me besaba tontamente toda la cara.

Pedí mi Cappuccino bien caliente y me senté en una mesa en la esquina del local, saqué mi portátil de la mochila y lo encendí para, como mínimo, acabar el trabajo que era para hoy, mi hermano y ChaerYeong me habían pasado los suyos por correo así que cogería un poco de cada uno para el mío.

Traté de hacerlo aún teniendo millones de cosas más importantes en la cabeza, YeJi también entró en la cafetería hablando con Felix y su novio, del cual ya no recordaba el nombre, ella se sentó con el chico rubio de la cafetería, como cada mañana, y se pusieron a charlar, yo observé como los otros dos se ponían en la cola para pedir algo.

Apoyé la mejilla en mi puño y los observé desde mi mesa, ellos hablaban y reían, estaban bastante animados, Felix miraba a su novio, que le hablaba sobre algo aparentemente gracioso, mientras se colocaba bien el cuello de la camiseta negra de cuello alto que llevaba, a juego con unos tejanos del mismo color y su pelo rubio, el otro hablaba gesticulando mucho con las manos y tocando su gorro blanco que contrastaba con su pelo rosa y hacía juego con esa sonrisa tan amplia que tenía, visualmente ambos eran increíbles a mi parecer.

Cuando ellos se giraron a buscar una mesa dónde ponerse, que no había ninguna, y me vieron, sonrieron a la vez para saludarme y antes de que volvieran a lo suyo, les hice un gesto con la mano por si querían sentarse en los asientos libres de mi mesa, no tenía nada mejor que hacer, además me llevaba bien con Felix y sabía que me distraería un poco, me iría bien.

-Hola, buenos días – el chico de pelo rosa fue el primero en acercarse y se sentó en el sofá conmigo.

-En la cola hemos quedado en que el sofá era mío – se quejó Felix dejando su taza en la mesa y sentándose delante de nosotros.

-Lo siento, me prefiere a mi a su lado, otra vez será, crack – se acomodó en el respaldo y le guiñó un ojo.

-Eso está muy feo, ¿JaeMin? – fruncí el ceño mirándolo, no estando muy segura de si ese era su nombre.

-Sí, veo que te han hablado de mí – sonrió y miró a Felix.

-¿Qué? – rió – me preguntó tu nombre y se lo dije – explicó moviendo la cucharilla dentro de la taza.

-Así que le preguntaste mi nombre… – dijo JaeMin volviéndome a mirar – te parecí terriblemente guapo, ¿verdad? A él también le pasó – bromeó.

-Me pareces más terriblemente creído que guapo – le contesté cruzando una pierna encima de la otra y sonriendo un poco, era un creído, pero se lo podía permitir.

-Ouch, YuNa – se tocó el corazón y fingió estar ofendido.

-¿También te ha dicho mi nombre? – le pregunté señalando a Felix.

-¿Qué? – preguntó él – me preguntó tu nombre y se lo dije – contestó repitiendo lo que había dicho antes y miré a JaeMin.

-Te montaste en la moto y abrazaste a mi novio, como mínimo tendría que saber tu nombre – se explicó encogiendo los hombros – bueno, eso y que estás bastante buena – movió un poco la cabeza para mirarme el cuerpo entero y sonrió – estamos destinados, no te resistas mucho – bromeó riendo.

-Tu novio está delante – le recordé cruzándome de brazos sobre la mesa.

-Estoy acostumbrado – rió él – no sería él si no le tirase la caña a todo el mundo – dijo Felix encogiendo los hombros con indiferencia.

Yo sonreí un poco y enseguida me envolví en una conversación bastante animada y graciosa con ellos, con Felix en clase siempre me lo pasaba muy bien, podía darte tema de conversación sobre cualquier cosa, además le gustaba igual de poco que a mi dar clases así que nos las pasamos hablando. JaeMin también podía ponerse a hablar sobre cualquier cosa, estuvo incluso comentando que el tipo de tazas que usaban últimamente eran diferentes y que el material no le gustaba, para Felix y para mí todas las tazas eran iguales, así que solo le dimos la razón por complacerlo un poco.

Así me pasé la hora que tenía para hacer el trabajo, hablando con ellos dos y sentí que me habían animado mucho, me podría haber quedado con ellos un par de horas más.

HYUNJIN POV

Sin que Chan me viese, porque en una sola mirada podía averiguar a donde iba, salí de la mansión de los vampiros para ir a la de los lobos, JiSung, que era el lobo con el que mejor me llevaba, me había dicho que los dos últimos días HueningKai no había avanzado nada y que sus ganas de destrucción los había puesto en peligro más de una vez, aunque no me lo dijo literalmente, él sabía que si HueningKai me veía, se calmaría, porque se sentiría seguro conmigo, así podría hablar con él un poco.

Cuando piqué a la puerta de los lobos, fue Jeno, como siempre, el que me abrió.

-Hola, mi amor, ¿me dejas entrar? – le pregunté entrando directamente, a mí ya me habían invitado a entrar una vez, podía hacerlo siempre que quisiese, dejé un estúpido beso en su cabeza y lo miré – ¿dónde está mi niño? – le pregunté.

-Encerrado en el sótano – me dijo él de un suspiro y alcé las cejas – es que no se queda quieto, hoy casi se muere, el puto inútil no se ha puesto el anillo de día para salir a tomar el aire, casi comemos HueningKai a la barbacoa y te aseguro que a mis lobos les encanta la carne.

-No os lo comáis, chuchos – lo advertí – llévame con él, le traigo de comer – le enseñé las dos bolsas de sangre que tenía en mis bolsillos.

-Sí – asintió y me guió al sótano de la mansión.

Había cámaras acorazadas por todos lados, porque aún algunos de sus lobos no se controlaban en luna llena, como JaeMin o HaeChan, entonces los encerraba toda la noche y de ahí no podrían salir hasta que todo pasase.

-Buenas tardes, puto inútil – lo saludó Jeno cuando abrió la puerta – hace una hora le he inyectado verbena, puede que siga un poco dormido – me advirtió.

-Estáis haciendo un trabajo de pena – le dije entrando en la cámara.

-Adiestramos lobos, no vampiros – me recordó – hacemos lo que podemos, chulo – me dijo a la espalda – grita si necesitas ayuda – cerró la puerta y me dejó solo con HueningKai.

Yo lo miré sentado en el suelo, con las rodillas contra su pecho y una cadena atada al pie, alzó la cabeza y cuando me miró sonrió ampliamente, cosa que no entendí, porque supuestamente Chan le había hecho olvidar que me conocía.

-Hola, hijo – dije yo agachándome frente a él con las bolsas en la mano – te traigo la merienda – se las mostré y enseguida le salieron los colmillos.

-Creí que no volverías – dijo mirándome aún sonriendo.

-Y yo que no me recordabas – fruncí el ceño.

-No te he olvidado nunca – él hizo lo mismo – tu amigo intentó que lo hiciese, creo.

-¿Chan no consiguió meterse en tu mente? – le pregunté y él negó con la cabeza pasándose la lengua por los colmillos.

Yo me quedé mirándolo extrañado, no era normal, ni la fuerza que tenía, ni su instinto de hambre, ni que un híbrido no hubiese conseguido meterse en su cabeza.

-¿Se te han curado todos los mordiscos y arañazos de JungKook? – le pregunté mirándole los brazos descubiertos por la camiseta de tirantes negra que llevaba.

-No lo sé – dijo intentando coger la bolsa de sangre y yo se la aparté.

-¿Puedes levantarte la camiseta? – le pedí dejando la sangre en el suelo.

Él asintió levemente y se la levantó para enseñarme su abdomen limpio de heridas excepto en la cintura, que se veía el rastro de un arañazo que se escondía bajo sus pantalones, no había curado del todo aún, eso no significaba nada bueno para los lobos, pero puede que sí para él, porque había adquirido parte de la fuerza y el poder de no ser hipnotizado por los híbridos, HueningKai tenía rasgos de ellos por la gran profundidad que había supuesto ese arañazo.

-¿Pasa algo? – me preguntó preocupado.

-No, está todo bien – le mentí – se te curará pronto – le dije sentándome a su lado y apoyando mi espalda en la pared – toma – le di la bolsa de sangre y él la cogió.

Yo agarré la otra y él observó como me la bebía yo para imitarme, un poco inútil sí que era, ambos bebimos en silencio, él tardó algo más en acabársela y se manchó un poco, cuando la acabamos la tiramos a la otra punta de esa cámara acorazada.

-No me gusta ser vampiro – dijo él apoyando los brazos en sus rodillas y dejando caer su cabeza en mi hombro.

-Te acabará gustando – le aseguré – en cuanto sepas controlarte, tú vida puede volver a la normalidad, ¿no me ves? Creías que era un simple alumno de clase y tengo quinientos cuarenta y dos años – reí un poco y le puse la mano en la pierna para darle un apretón y animarlo.

-¿No querías comerme? – me preguntó curioso.

-No, hace años que los vampiros de Incheon no comemos sangre de los humanos, la robamos del hospital – le expliqué – es el pacto que hicimos con los lobos, con el padre de Jeno, y los humanos, así podríamos vivir todos aquí, nos costó acostumbrarnos, pero ahora estamos bien.

-Osea, que igualmente eres un depredador, ¿no? – me preguntó jugando con sus dedos.

-Tal cual – reí.

-Pues a RyuJin no le va a hacer ni un poquito de gracia – dijo él sonriendo – porque te gusta RyuJin, ¿verdad? – adivinó.

-Es complicado – le dije en un suspiro.

-Explícamelo, no tenemos nada mejor que hacer aquí – encogió los hombros.

-¿Pone en vuestro super libro algo sobre las réplicas? – le pregunté y él negó con la cabeza – ¿sabes las parejas destinadas de los lobos? – asintió – bien, pues es algo así, solo que más jodido – sonreí – digamos que esta es la cuarta RyuJin que veo, exactamente igual a las anteriores pero con el pelo rosa y cazadora, es mi réplica, mi condena como vampiro es enamorarme de ella, me enamoré de las tres anteriores y me estoy enamorando de esta.

-¿Y ella siente lo mismo por ti? – preguntó con curiosidad.

-No, puede que esta RyuJin, la mismísima hija de SeHun, un capullo, por cierto – bromeé y sonrió un poco – no se enamore de mi y siga con BeomGyu.

-¿Y qué harás tú?

-Pues joderme – encogí los hombros.

-Puedes intentarlo, aún no está con BeomGyu oficialmente – me dijo él y yo sonreí aliviado.

-Ella me dijo que sí – recordé negando con la cabeza y él suspiró y se quedó mirando un punto fijo en la pared.

Se quedó un par de minutos en silencio y después volvió a hablar.

-Se sabe cuando ves a tu réplica por primera vez, ¿verdad? – preguntó.

-Lo sientes, sí, no sabría explicártelo, pero cuando la encuentres lo sabrás – le aseguré.

-Ya – susurró asintiendo levemente con la cabeza.

-Lo sé, HueningKai – dije apoyando mi cabeza en la suya – sé que soy tu réplica.

-¿Tú también lo sientes?

-No, pero hará unos cien años maté a un vampiro exactamente igual a ti y yo era su réplica, sé tu nombre desde el primer día que te vi – admití – solo que, si eras humano, jamás te ibas a enamorar de mí – le expliqué.

Él asintió sin decir nada, tal vez era demasiada información y muy impactante, porque ahora sabía que estaba condenado a amarme, pero que yo nunca podría amarlo a él, solo quería ayudarlo a llevar aquello lo mejor posible, miles de vampiros se habían quitado la vida en esa situación, más de doscientos años sin ser amados podía ser una de las peores torturas.

Por eso le empecé a hablar de otras cosas más animadas, anécdotas que me habían pasado siendo vampiro, me puse enfrente para verlo mejor y entre los dos estuvimos horas hablando, él, a pesar de su corta vida, también tenía mucho que contarme y yo lo escuché con toda mi atención, nos reímos mucho, era un chico muy divertido y con bromas que, aunque eran una mierda, hacían reír, o que yo era de chiste fácil o él sabía contarlos con gracia.

-Me tengo que ir – le dije poniéndome en pie.

-¿Volverás? ¿A verme? – preguntó levantando la cabeza para mirarme.

-Claro, mañana vendré a la misma hora – le choqué la mano – pórtate bien – lo advertí y asintió con la cabeza – pero pórtate bien de verdad, que luego Jeno es un bocazas y nos lo cuenta todo – lo señalé sonriente.

-Me intentaré portar bien – dijo él sonriendo un poco.

-Ese es mi niño – me agaché a besarle la cabeza y me despedí de él.

Salí de aquella cámara y le cerré la puerta porque conmigo había estado tranquilo, pero en cuanto le diese un ataque de los suyos podía ser muy peligroso.

Recorrí el mismo camino que había hecho con Jeno y subí a la primera planta de la mansión, me habría quedado un rato más con él, pero hablando de réplicas y de más no había parado de pensar en RyuJin y tenía la excusa perfecta para ir a verla, esa misma mañana en clase se había mostrado triste por HueningKai y, aunque había estado hablando conmigo animadamente, su corazón latía despacio y triste, ojalá pudiese decirle que estaba bien.

-Hola, perros – saludé a los lobos que estaban en el salón, algunos viendo la tele y otros charlando – os robo una película – dije agachándome en el mueble de debajo de la televisión.

Ellos solo me ignoraron, yo cogí la película, les robé de la cocina chuches y palomitas y me fui a la casa de los cazadores bien contento, mi cuerpo irradiaba felicidad cada puta mañana sabiendo que la iba a ver, y eso que a veces ni me dirigía la palabra en todo el día.

Cuando estuve en la puerta, piqué y esperé a que alguien abriese, lo hizo su hermano, rascándose la nuca y respirando pesadamente porque debía estar haciendo deporte dentro.

-Hola, vengo a ver a tu hermana – le dije enseñándole la película y la comida – ¿me dejas pasar?

-Sí – abrió más la puerta y di un paso hacia delante, cruzando aquella barrera porque me había dado su permiso – en su habitación, sube, la cuarta puerta de la derecha – me dijo señalando las escaleras.

-Gracias – le guiñé un ojo y él rodó los ojos.

Los ánimos en esa casa estaban por los suelos, supongo que les dolía demasiado el haber perdido a uno de sus amigos y debían estar frustrados por haberlo hecho de esa manera. Pero es lo que hay, la vida es dura.

-Buenas noches – abrí la puerta de su habitación de par en par – el tío más bueno del pueblo viene a verte – abrí mis brazos para que me mirase bien – siéntete afortunada, princesa – sonreí ampliamente y la miré de pie en una esquina de la habitación.

Le daba puñetazos a un saco de boxeo blanco manchado de sangre, igual que sus nudillos, respiraba agitadamente, iba con un moño despeinado y sudaba bajo las mayas cortas de color negras y el top deportivo del mismo color.

-¿No le han enseñado al más bueno del pueblo a picar a la puerta? – preguntó ella llevándose las manos a la cintura.

-¿Y a ti te han enseñado a ponerte guantes de boxeo? – le pregunté señalándoselos sobre el colchón.

-¿Qué quieres? – me preguntó en un suspiro.

-Venía a ver una película y comer contigo – le dije alzando mis manos para enseñárselo todo – creías que no te oía, pero he escuchado cual era tu película favorita.

Ella sonrió un poco y me hizo un gesto con la cabeza para que pasase.

-Que detalle – dijo caminando hacia su baño y metiéndose dentro sin cerrar la puerta.

-Si es que soy el novio perfecto – dije dejándome caer en su cama.

Ella solo rió un poco y yo miré hacia el baño, se lavaba las manos con jabón para que las heridas no se le infectasen, yo la observé bien, me gustaba el dragón tatuado en su espalda y los pequeños tatuajes repartidos por sus brazos e incluso alguno en sus piernas, quedaban perfectos en su piel y acompañaban a su fuerte personalidad.

-¿Quién te ha abierto? – me preguntó caminando hacia la cama.

-Tu hermano – le contesté yo echándome a un lado para dejarla tumbarse a mi lado – wow – dije mirando la ventana del techo, por la que se veía el cielo estelado.

-Sí, me peleé con el mismo hermano que te ha abierto por esta habitación – me dijo riendo un poco y entrelazando las manos en su abdomen.

Yo giré mi rostro para mirarla, estaba concentrada en el cielo, analizando cada una de las estrellas, parecían interesarle mucho, sus ojos estaban bien abiertos, no quería perderse nada del cielo, a mi me pareció adorable, así que la dejé mirar y lo hice con ella, se respiraba la calma en la habitación, solo se oían nuestras respiraciones y, a pesar del silencio sepulcral, no me sentía incómodo, yo también adoraba las estrellas, además me recordaba a otra de mis réplicas.

-Tú tienes una constelación tatuada en el tobillo, pequeña, pero la tienes – me dijo ella después de unos largos minutos de silencio.

-La tengo – le aseguré sonriendo un poco porque se había fijado en ese pequeño detalle – la estoy viendo desde aquí – le dije mirando el cielo – ven – le hice un gesto con mi mano para que se acercase.

Ella se giró y quedó de lado apoyada en mi pecho.

-Allí – se la señalé con un dedo y pasé un brazo por debajo de su cuello para acomodarnos y poner la mano en su hombro, rodeándola bien – ¿la ves?

-No – dijo ella sonriendo.

-Allí – se la señalé mejor y la miré, ella movía la cabeza buscándola – RyuJin – reí cogiéndole la cabeza y poniéndosela hacia la dirección que debía – ¿la ves? – le tracé con el dedo la misma forma que tenía mi tatuaje y ella asintió – es la constelación de los guapos – bromeé y ella me dio en el pecho con el puño – ah, me ha lesionado – exageré revolviéndome en la cama sin soltarla.

-No seas dramático – rió – era un puñetazo cariñoso, por gilipollas.

-Desprendes mucho cariño, sí – dije yo con ironía.

Me volví a colocar bien y ella se acomodó conmigo, me sorprendió que fuese dejando la cabeza y una mano en mi pecho, pero supongo que estaba necesitada de cariño o cercanía. Escuchaba su corazón latir rápido, igual lo hacía la sangre que circulaba por su cuerpo, pero a medida que pasaban los minutos se iba ralentizando, cada vez iba más despacio y ella estaba más tranquila.

Yo la abracé sintiendo su dulce olor a té rojo, y acompasando mi corazón con el suyo, también me calmaba a mi aquello, tenerla cerca me hacía bien y cuando se quedó dormida plácidamente en mi pecho, me sentí feliz, podía ser una gilipollez, pero que en esa situación hubiese encontrado esa calma y tranquilidad para dormirse conmigo me agradaba, me sentía bien con ello.

Cuando pasó casi una hora y ya me iba a ir, mi subconsciente se quedó anclado en la cama y me giré un poco para abrazarla con el otro brazo también, estaba algo fría así que solo intenté darle un poco de calor y me quedé ahí dormido con ella.

YEJI POV

La cena con Chan estaba yendo de maravilla, esa mañana habíamos apostado en la cafetería y perdió, así que me tuvo que invitar a una cena y esa noche me llevó a uno de los pocos restaurantes del pueblo y cenamos juntos.

Estuvimos por casi tres horas ahí sentados, comiendo de todo lo que pedimos, que debimos pedir menos porque comimos antes con los ojos que con el hambre, pero él dijo que siempre le pasaba lo mismo y al final lo acabamos todo.

Pagó él, pero le prometí invitarlo a otra cena yo porque me sentía mal que invitase él, aunque fuese cosa de una apuesta.

-No seas tonta – me dijo él cuando le dije que lo invitaría otro día – ya tendrás tiempo, si voy a ganarte el triple de apuestas – sonrió mientras se sacaba las llaves de la moto del bolsillo – ahorra – bromeó.

-Me aseguraré de apostar algo menos caro – le dije observando como se subía a la moto – o de no apostar, directamente – le dije en tono de burla.

-No seas cobarde – dijo esperando a que me colocase bien detrás suyo subida en la moto.

-¿Cobarde yo? – le pregunté apoyando la barbilla en su hombro – yo no he sido la que se ha asustado cuando se ha caído un vaso en la otra punta del restaurante – le recordé.

-Vas a estar recordándomelo siempre, ¿verdad? – me preguntó girando un poco la cabeza para mirarme sonriente.

-Totalmente, cada día de mi vida – le dije yo separándome un poco y apoyando la mejilla en su espalda, me había puesto nerviosa esa cercanía y esa sonrisa de niño bueno que me había regalado.

Él suspiró, tensó un poco los músculos de su espalda y arrancó su moto, yo me abracé bien a su cintura y dejé que me llevase a casa, me habría gustado estar más rato con él, pero al día siguiente había clase y los demás y yo iríamos a buscar la casa de las brujas para hablar con ellas sobre Momo, aquella vampiresa de la que salvaron a ChaerYeong.

-De nada por la cena y el transporte gratis – dijo parando la moto en la puerta de mi casa.

-¿El transporte no entraba en la apuesta? – le pregunté haciéndome la tonta y bajando de la moto.

-No, pero soy increíble y al final me he dejado engañar para llevarte y traerte de una cena que yo he pagado – dijo mirándome a su lado y sonriendo de nuevo.

-¿Y para cuando has dicho la segunda? – fruncí el ceño y reí un poco.

-Tendré que mirar mi agenda, soy un chico solicitado – bromeó y yo lo miré con dulzura – buenas noches, va, que es tarde – dijo mirando el oscuro bosque que se abría a nuestro lado.

-Hasta mañana – le dije dejando un beso en su mejilla.

-Ah, ¿Qué mañana también vienes a verme? – preguntó riendo y asentí caminando hacia la puerta de mi casa.

Me saqué las llaves del bolsillo y me quedé frente la puerta que tenía que abrir, él esperaba a que entrase para irse y yo me movía inquieta, lo miré de reojo y me pensé bien si hacer lo que el cuerpo me pedía, pero lo notaba como una necesidad, así que me di la vuelta decidida y caminé hacia él.

-¿Qué? – preguntó revolviéndose el pelo.

-Solo quería… – ni siquiera quise acabar de hablar, cogí su barbilla con mis dedos y le planté un tímido beso en los labios – …esto – acabé la frase y él me dedicó una sonrisa preciosa.

-Ven – subió su mano para agarrarme la mejilla y volverme a acercar a sus labios.

Nos besamos con ternura y como si hubiésemos estado tiempo esperando aquello, a mi me volvió loca que sonriese en mitad del beso, se mostraba contento con ese beso y me demostraba que él también lo quería, adoraba como su pulgar acariciaba mi mejilla y como nuestras lenguas se entrelazaron por casi un minuto que duró ese fantástico beso.

-Ahora sí me voy – dije cerca de sus labios.

-Vale – me dio un corto beso y sonreí – descansa.

Yo asentí y me metí en casa, no podía borrar la sonrisa de mis labios, me había gustado tanto ese beso que solo deseaba verlo al día siguiente.

Caminé en silencio y sin hacer ruido para no despertarlos, debían estar durmiendo todos.

-¿Besa bien? – me preguntó mi hermano pequeño desde el salón y yo me giré a mirar como sonreía y tiraba el cigarro por la ventana – no me mires así, no podía dormir, he salido a fumar y os he visto, no era mi intención espiaros, ni siquiera sabía que te habías ido con él – me dijo caminando hacia mí.

-Besa bien, sí – dije contestando a su pregunta.

-Parece majo – encogió los hombros y subimos juntos las escaleras hasta la planta de las habitaciones.

Allí vimos a BeomGyu abrir la puerta de la habitación de RyuJin, mirar dentro, suspirar y volverla a cerrar.

-Ah, sí, se me ha olvidado decirte que se ha quedado dormida con HyunJin – le dijo mi hermano arrugando la nariz – abrazados – sonrió un poco.

-No voy a reírme – susurró Lia bajando las escaleras con el móvil en la mano.

-Yo no voy a gritar – dijo BeomGyu molesto.

-Ni a llorar, ¿verdad? – le pregunté frunciendo el ceño.

-Tampoco, solo me voy a la habitación otra vez – dijo abriendo la puerta y cerrando de un portazo, que seguramente fuera peor que un grito.

Mi hermano y yo nos miramos de reojo y reímos un poco, RyuJin llevaba un poco mareado a BeomGyu porque ni siquiera ella sabía lo que sentía por él y era bastante cerrada a eso de relaciones serias, así que él iba pillándose por ella cada vez más, pero nuestra hermana se había quedado estancada.

-¿Puedo dormir contigo? – le pregunté a YeonJun cuando abrió su puerta.

-Entra – me hizo un gesto con la cabeza, besé su mejilla y entré en su habitación.

Continuara….

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