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Fanfic: HUNTERS (Stray Kids e ITZY) Capítulo 15

Autora YASSGY0MIE

CHAN POV

Me senté en uno de los taburetes altos frente a la isla de la cocina de la mansión y me hice un café, había sido una noche dura con los vampiros hasta que me di cuenta que mi sangre los curaba, todos bebieron y llevaban ya unas cuantas horas durmiendo.

-Los lobos duermen también – me dijo Jeno sentándose frente a mi y bostezando.

-Puedes descansar tú también si quieres – le dije bordeando con mi pulgar el borde de mi taza.

-No, hablemos de HyunJin – entrelazó los dedos sobre la mesa.

-No sé qué decirte de HyunJin, simplemente es muy extraño, no le encuentro una explicación lógica a nada de lo que está pasando – admití encogiendo los hombros.

-¿No se te ha pasado por la cabeza la idea de que sea un híbrido? Porque es la única idea que se me viene a mí a la cabeza.

-¿Cómo va a ser un híbrido? Tendría que haber estado sometido a las brujas y lo recordaría, lleva setecientos años siendo un vampiro – le expliqué yo.

-Madre mía, setecientos años llevas aguantando a HyunJin – susurró frotándose la cara y sonreí.

-Es más fácil de lo que crees – le aseguré.

-La única explicación a que él siga vivo es que su madre fuese una bruja, porque los vampiros no tienen hijos y él es así desde que nació – me dijo y asentí con la cabeza.

-Según BlackPink todo fue brujería por parte de la madre y para que pudiese vivir tanto el padre como la madre dieron su vida por él – le dije yo llevándome la taza a los labios – pero no sabemos que tipo de bruja era la madre, ni siquiera sabemos quién es – encogí los hombros y él suspiró – la historia de HyunJin es demasiado borrosa y confusa, solo podemos esperar a ver que pasa, porque él también está algo confundido.

-Ya – se pasó los labios por la lengua – además, creo que pasa tiempo en casa con RyuJin, puede que la piedra lunar le esté afectando – dijo intentando convencernos a ambos.

Yo asentí con la cabeza, nada seguro de todo lo que acabábamos de decir, y miré mi teléfono cuando me llegó un mensaje de YeJi.

Me levanté de la silla enseguida cuando leí que estaba sola en el bosque, perdida y creía que la estaban siguiendo.

-Me voy – le dije a Jeno – creo que YeJi está en peligro – le di mi taza de café para que se la acabase él.

No le dio tiempo a contestarme porque yo ya había salido de mi casa y capté su esencia cerca, así que fui a toda prisa, porque en el fondo un sentimiento de preocupación se había apoderado de mi cuerpo al saber que estaba en peligro, con JungKook suelto por el bosque y todos sus vampiros, lobos y brujas, podía pasarle cualquier cosa porque uno de los planes principales de mi hermano era matar a los cazadores.

Cuando llegué justo al lugar donde mis sentidos me dijeron que estaba, la vi de pie, con actitud tranquila y mirándome fijamente con las manos en los bolsillos de la chaqueta de cuero.

-Sé quién eres, Chan, y me da igual – dijo en un suspiro y abrí los ojos como platos – necesito tu ayuda.

-¿Qué? – fruncí el ceño.

-Te pillé el otro día, además, ¿cómo sabías donde estaba si yo no te he mandado ninguna ubicación concreta y el bosque es enorme? Has tardado un minuto en venir – se miró el reloj de la muñeca – muy poco sutil por tu parte.

-YeJi – intenté decirle algo, cualquier cosa, pero ella caminó con decisión hacia mí y cuando pensé que me iba a clavar cualquier cosa, solo me dio un beso en los labios.

-He dicho que me da igual – tragó saliva – necesito que vengas conmigo, por favor – me pidió ella con algo de desesperación en su voz.

Yo asentí con la cabeza y ella miró su moto aparcada a unos metros de nosotros, me dejó conducirla a mi y me guió hasta donde quería que fuese, no tenía ni idea de lo que pasaba y, aunque podría meterme en su cabeza y saberlo con facilidad, esperaba a que me lo dijese pronto.

Me hizo aparcar frente a una antigua casa de madera, bastante vieja y abandonada, en cualquier momento podría derribarse.

-¿Qué hacemos aquí? – le pregunté bajando de la moto y caminando junto a ella hacia la puerta de la casa.

-Empezó a encontrarse muy mal ayer, después de los dos sacrificios – me dijo agarrándome la mano y abriendo la puerta para que entrásemos.

-¿Quién? – pregunté frunciendo el ceño cuando vi a YeonJun sentado en un sofá y con las manos en la cabeza.

-Nuestro padre – dijo ella bajándome a un sótano.

-¿SeHun? – le pregunté yo cuando paramos frente a una enorme puerta metálica y asintió con la cabeza – sudores, fiebre, frío, sangre negra… ¿es eso?

-Sí – murmuró abriendo la puerta.

Yo suspiré, el cabrón seguía vivo, no se moría nunca.

Cuando miré el interior, lo vi tirado en el suelo, retorciéndose de dolor y atado con cadenas, sí, era él y no me apetecía verlo ni un poquito.

-¿Puedes hacer algo? – me preguntó YeJi apretando mi mano.

-Sí – dije adentrándome en la habitación y acuclillándome frente a él – SeHun – le puse la mano en el brazo y me enseñó los colmillos, como si quisiese atacarme – no te pases que vengo a curarte – dije reincorporándolo en el suelo boca arriba.

-¿Es el híbrido con el que sales, YeJi? – le preguntó él girando su cabeza para escupir la sangre en el suelo.

-Sí – contestó ella cruzándose de brazos, SeHun sonrió con ironía.

-Bebe – me remangué la chaqueta y me mordí a mi mismo la muñeca para que bebiese de mi sangre.

-Ya bebí en su momento – me dijo él pasándose la lengua por los labios y lo miré a los ojos, entonces lo sentí, era mío, bebió de mi sangre y era mi creación, no sabía cómo, pero era así.

-Pues bebes otra vez – insistí acercándole mi muñeca a los labios, pero él ladeó un poco la cabeza, como si dudase en hacerlo – mi sangre es curativa en algunos casos, este es uno de ellos – le expliqué – así que decide, o bebes o te mueres de dolor.

Él me miró a los ojos otra vez de reojo y me agarró la mano para acomodarse y beber de mi sangre, sentí como esta circulaba por mi cuerpo cuando él la bebía con fuerza y SeHun dejó de hacerlo cuando lo creyó necesario.

-¿Mejor? – me bajé la manga de la chaqueta y asintió con la cabeza – te pondrás bien, es cuestión de minutos – le aseguré.

-Gracias – dijo y yo solo me levanté sin decirle nada más.

Podría ser el padre de mi novia y fruto de mi sangre, pero había matado a muchos de los míos hacía años y no se lo perdonaría jamás, además torturó a Felix durante días.

YeonJun le dijo a YeJi que él se quedaba con SeHun, ella me volvió a agarrar de la mano y me sacó fuera para que hablásemos.

-Gracias – me dijo sonriendo torcido.

-No me resulta un gran esfuerzo – me metí las manos en los bolsillos de la chaqueta – ¿desde cuándo lo sabes?

-Unos cinco días – encogió los hombros – no os vamos a hacer nada, almenos YeonJun y yo – me aseguró – podéis estar tranquilos, sabemos que no sois los enemigos – yo asentí con la cabeza y me encendí un cigarro – solo lo sabemos nosotros.

-No, no solo vosotros – le aseguré yo echando el humo hacia arriba, ella frunció el ceño – deberías hablar con Lia, tiene muchas cosas que contarte.

-¿Sabes que sois vampiros?

-Y mucho más que eso, deberíais hablar – repetí.

-Cuéntamelo tú – dijo dando un paso hacia mí.

-Tiene que hacerlo ella, es un tema delicado – le dije con el cigarro entre los labios.

-Chan, por favor – me suplicó.

Yo la miré a los ojos, no tenía ninguna mala intención, simplemente estaba muy confundida y perdida con todo lo que estaba pasando y eso que solo sabía una pequeñísima parte.

-Es la hija de Jennie, Kim Jennie – le dije yo apretando mis labios y abrió los ojos como platos ante aquella confesión – mira – me informé de la hora en el reloj y YeonJun salió con nosotros – será mejor si lo veis.

Los dos asintieron y nos fuimos a las motos, de nuevo me monté con YeJi y YeonJun nos siguió en todo momento. Yo conduje hacia la mansión, donde todos debían empezar a despertarse o lo estaban ya, mis explicaciones no sería nada comparado a si lo veían con sus propios hijos, no resultaban ninguna amenaza ahora, lo sentía y no me estaba equivocando.

-Entrad – les dije abriéndoles la puerta.

Ellos asintieron y entraron juntos, observándolo todo a su alrededor y analizando cada detalle, les hice un gesto con la cabeza para que me siguieran y los llevé a la cocina, donde estaban todos, lobos, vampiros y brujas.

-Escúpela – le gruñó Jeno a HueningKai, enseñándole los dientes de lobo y agarrándolo con fuerza de la oreja – mi puta galleta, HueningKai, escúpela.

-Que ya me la he tragado – le gritó él con una mueca de dolor.

-Que dejes a mi HueningKai, puto chucho rabioso – HyunJin le dio un empujón a Jeno para que se apartase y después fue el primero en darse cuenta de nuestra presencia en la puerta de la cocina.

-¿HueningKai? – preguntó YeJi sonriente.

-Jefa, ¿qué haces aquí? – él se levantó y caminó a abrazarla para después hacerlo con YeonJun.

-Ya era hora de que os enteraseis – dijo Lia levantándose de las piernas de Lee Know – sobretodo tú – señaló a YeJi, que sonrió de lado y me miró de reojo.

Los demás los animaron a entrar por completo en la cocina y yo revisé que estuviesen todos, pero faltaba uno, Han no estaba, así que supuse que seguiría durmiendo, aunque no era una persona a la que le costase despertarse.

-¿Qué te pasa? – le pregunté a HyunJin cuando se tragó una bolsa de sangre en menos de cinco segundos y luego cogió otra.

-Nada me sacia, tengo muchísima hambre – dijo abriendo otra bolsa.

Jeno me miró de reojo cuando escuchó aquello y yo apreté los labios con fuerza, teníamos que saber qué coño pasaba con HyunJin antes de que ocurriese cualquier cosa que no fuese solo un poco más de hambre.

LIA POV

Después de que YeJi y YeonJun apareciesen en la mansión, HueningKai y yo nos encargamos de explicarles aquello que no sabían y, aunque al principio parecían algo aturdidos, acabaron aceptándolo, YeJi porque, aunque dijese que no, estaba muy pillada por Chan y le daba igual todo, YeonJun porque sabía que estaban de nuestra parte y era muy amigo de HyunJin, sabía que era inofensivo, como los demás.

Después de ponerlos al día me fui con mi madre al jardín de esa enorme mansión, ella estaba mirando el cielo, como si viese cualquier cosa ahí. Yo, desde que sabía que era bruja, había experimentado cosas muy extrañas a lo que ella llamaba cosas normales, también había pasado mucho tiempo con ella, parecía una chica fría, que en el fondo lo era, pero a mi me pareció que me trataba con cuidado y cariño.

-¿Qué pasa? – le pregunté poniéndome a su lado y mirando al cielo, no había nada, solo se avecinaba una tormenta.

-Tengo un mal presentimiento, está pasando algo – dijo con seguridad.

-¿Con JungKook? – fruncí el ceño para mirarla y ella negó con la cabeza mirando el césped.

-Entre nosotros – miró la puerta que daba al interior de la casa.

-¿YeJi y YeonJun?

-No – volvió a negar – concéntrate, Lia, ¿no sientes algo?

Yo suspiré y miré hacia el mismo sitio que ella, canalizando todo mi poder a mi mente, haciendo eso que tanto estaba trabajando esos días, entonces sentí algo, sentí la ausencia de alguien importante.

-Falta alguien – susurré – le están haciendo algo malo.

Ella me agarró la mano y me metió en la mansión, en ese preciso instante empezó a tronar y llover con muchísima fuerza y estaba segura de que había sido cosa suya, pero no le dije nada, porque parecía alterada por algo.

-Chan – lo paramos por el pasillo – ¿dónde está Han? – le preguntó mi madre.

-No sé, aún no ha salido de la habitación, supongo que durmiendo – contestó él.

Mi madre y yo lo miramos fijamente, poniendo en duda que estuviese en la habitación y entonces corrimos hacia allí.

Cuando Chan abrió la puerta no vimos a Han por ningún lado, él no estaba y su cama estaba deshecha, pero no había ventanas abiertas ni signos de haber estado peleando con alguien.

-No está – murmuró Chan – y no hay ningún mensaje suyo.

-Ha desaparecido, se lo han llevado – dije yo con seguridad.

-¿JungKook? – preguntó Chan.

-No, no es JungKook – mi madre negó con la cabeza.

-¿No sentís nada más?

-No, pero tal vez Lisa sí – dijo mi madre y cuando la nombró, su cuerpo apareció detrás de nosotros.

-Está vivo, sigue con vida – aseguró – pero presiento que no por mucho tiempo.

-Voy a avisar a los demás, salimos a buscarlo – dijo Chan saliendo corriendo.

Nosotros cerramos la puerta de su habitación y fui a por HueningKai, YeJi y YeonJun, que seguían hablando en una habitación, después volví con los demás, los cuales estaban igual que desconcertados que nosotros.

-Una cosa, mamá – la agarré del brazo antes de que saliésemos y ella me miró – ¿recuerdas lo que te dije sobre el hechizo de la piedra lunar?

-Sí – asintió con la cabeza – para que podamos actuar, tú tienes que estar preparada y necesitamos que los cazadores, voluntariamente, dejen una gota de su sangre en la piedra, eso no va a ser sencillo – me explicó y YeJi y YeonJun me miraron de reojo – puedes morir si no estás bien preparada, Lia, no podemos arriesgarnos.

Yo asentí con la cabeza y me puse una capucha de la chaqueta para protegerme de la lluvia, cogí mi arco, el cual me dio Lee Know porque tenía uno de reserva en su habitación, y me preparé para salir, pero justo en el momento que abrimos la puerta, por todo el bosque se escuchó su aullido y suspiramos.

-Se nos acaba el tiempo, ha hecho el cuarto sacrificio – dijo Jeno sacudiendo sus manos una vez para que sus uñas de lobo saliesen.

-Aún le quedan ocho – dijo HyunJin con la capucha de la sudadera puesta – con optimismo y alegría, chicos – nos animó saliendo el primero al exterior.

Todos sonreímos un poco, porque HyunJin era capaz de sacarte una sonrisa en cualquier momento del día.

Nos dividimos en varios grupos y yo me fui con JiSung, Rosé y Lee Know por un lado del camino, llovía muy fuerte y todo se había vuelto oscuro, pero ninguno estaba dispuesto a dejar a Han tirado allí donde quisiera que estuviese, aunque si no era JungKook quién lo tenía, no me imaginaba quién podría tenerlo ni por qué.

-Estará bien, Lee Know – le dije poniendo mi mano en su espalda él parecía realmente preocupado por su amigo.

-¿Todos vuestros padres están muertos, Lia? – preguntó él – excepto el tuyo y SeHun, que son vampiros.

-Sí, a no ser que alguien más lo tenga escondido, pero sí – le dije yo asintiendo con la cabeza – ¿por qué?

-Porque la última vez que nos secuestraron a alguno fueron vuestros padres, SeHun se llevó a Felix – me explicó y fruncí el ceño esperando a que me explicase aquello – quería que le dijera donde nos escondíamos, lo encontramos muy débil.

-SeHun está atado, lleva años escondido, YeJi y YeonJun no lo han sacado de allí – le aseguré.

-No sé, es que son los únicos que se me ocurren que se lo puedan haber llevado – sacudió la cabeza y su pelo completamente empapado.

-Lo encontraremos, ¿vale? – le sonreí un poco y él lo hizo con los labios cerrados.

Le cogí la mano para que caminásemos juntos y unos cuatro metros por delante, JiSung y Rosé pararon en seco y miraron el suelo, nosotros nos pusimos a su lado y vimos una cabeza de una mujer decapitada.

-En fin – suspiró JiSung – al menos fue una muerte rápida – ladeó la cabeza.

-El cuerpo está allí – Rosé señaló un árbol y caminamos hacia el cuerpo apoyado en el tronco – debe ser el sacrificio y deben tener distintas formas de matarlos según lo que sean.

-Era enfermera – dijo Lee Know cogiendo su acreditación del hospital – ahora va a por los curanderos.

-La marca de las brujas – dije yo levantando un poco la camiseta de esa enfermera – tenemos que parar esto.

-Sí, tenemos que hacerlo – dijo Rosé llevándose las manos a la cintura.

-Sí, no estaría mal – suspiró JiSung a mi lado.

RYUJIN POV

Mi coche había pinchado en medio de la carretera que conectaba el pueblo donde vivía con el de al lado, había ido allí para buscar en ese bosque, porque, aunque todos se habían rendido con HueningKai, mi cuerpo y mi mente me pedían que siguiese buscando, como si supiese de algún modo que estaba cerca.

Estaba tirada en la carretera y con una tormenta demasiado fuerte, así que llamé a HyunJin para que me viniese a buscar, podría haber llamado a cualquiera, pero tenía ganas de pasar un rato con él, la verdad.

Él no tardó mucho en llegar, unos quince minutos, así que bajé de mi coche después de llamar a la grúa y avisar de lo que pasaba y me subí en el suyo, él giró la cabeza para mirarme con una amplia sonrisa y la capucha de la sudadera negra puesta.

-¿Sabes por qué te has quedado tirada? – me preguntó sonriente cuando me acerqué a darle un par de besos en esos gruesos labios– es el karma, porque el otro día no follamos.

-Vimos un muerto, HyunJin – reí mirando hacia delante y abrochándome bien el cinturón – además, te dio miedo, más que a mí – le eché en cara.

-A mi no me ataques de esa manera que me pongo a llorar – me advirtió señalándome con el dedo y arrancando a toda prisa – ¿cómo has pinchado?

-No lo sé, creía que había chocado con algo, pero no había nada – encogí los hombros – puede que fuese algún animal y se haya ido, no lo habré visto con la lluvia.

-¿Y qué hacías en el pueblo de al lado? – se apoyó en el cabezal – ¿buscar el lugar donde nos casaremos y tendremos veinte hijos?

-¿Veinte hijos? ¿No te vale con uno o dos? – reí y él colocó su mano en mi muslo.

Yo lo dejé, porque me gustaba como se veía su mano toda tatuada en mis tejanos negros y ajustándose a mi pierna, también como la acariciaba con el pulgar.

-¿Y a quién le pongo todos los nombres que tengo pensados? – preguntó riendo.

-Si quieres compramos peces, para que se los pongas – bromeé.

-Ya está, estás haciendo planes de futuro conmigo, vamos a casarnos y tener veinte hijos, ¿cómo es el pueblo de al lado? ¿nos casamos al lado de ese estanque? Hay patitos, me gustan los patitos – me dijo mirándome de reojo.

-Claro que sí, todo lo que tú quieras, HyunJin – reí mordiéndome el labio inferior y mirando por la ventanilla.

Él puso algo de música y apretó el acelerador, yo miraba como la lluvia caía por la ventana y disfrutaba de ese cómodo silencio con él, era difícil que se quedase callado así que era todo un milagro que en ese momento lo hiciese y solo disfrutásemos de la música y la lluvia.

-HyunJin – fruncí el ceño cuando vi que había pasado nuestro pueblo – ¿dónde vamos? – me giré a mirarlo y no le vi la cara, porque la capucha se la tapaba – HyunJin – fui a coger su mano, pero cuando se la miré vi como todos los tatuajes se cambiaban por otros nuevos y unas garras se clavaban en mi muslo.

-¿HyunJin? – se giró a mirarme – no, querida, JungKook, soy JungKook – sonrió con prepotencia y yo intenté quitarme el cinturón – no, no lo intentes – me dijo en un suspiro y apartando su mano de mí para coger el volante con las dos manos.

-¿Dónde vamos? ¿qué quieres? – le pregunté tirando del cinturón, pero estaba atascado y yo bien amarrada al asiento.

-Vamos a mi casa y quiero estar contigo, algo muy simple – me contestó quitándose la capucha.

-¿Y te tengo que creer? – le pregunté tirando más del cinturón, después me metí las manos en el bolsillo para buscar mi móvil.

-¿Lo buscas? – me lo enseñó y abrió la ventanilla para tirarlo por ahí – te has acercado demasiado para darme el beso – sonrió – por cierto – me miró de nuevo – me ha gustado mucho – me guiñó el ojo.

-Déjame salir – le pedí cuando empecé a ponerme nerviosa por no verme con posibilidades de escapar.

-No – rió un poco – quédate quieta, te vas a hacer daño, estarás bien conmigo, lo pasaremos genial – miré su prepotente sonrisa y lo fulminé con la mirada – wow, menos mal que las miradas no matan – ¿Sabes? Sabía que eras el blanco más fácil, pero no creía que tanto – rió – y eso que me ha costado imitar al tonto de tu novio nuevo – me miró de reojo – personalmente y bajo mi humilde punto de vista, BeomGyu es algo más avispado que HyunJin.

-Me importa una mierda lo que me digas, JungKook – le dije tocándome la herida de la pierna.

Él encogió los hombros y siguió conduciendo, pero cuando menos me lo esperaba, chocamos con algo que hizo volcar el coche y si no fuera porque iba muy bien sujetada al asiento pudo haber sido catastrófico, como para JungKook, que salió disparado por el parabrisas, aunque no creo que se hiciese daño.

Yo, después de un par de vueltas de campana con el coche, seguía en mi asiento, mareada y con algún rasguño, pero no notaba nada grave, salvo que veía la gasolina del coche caer a mi lado y estaba atrapada, así que si JungKook no me sacaba de ahí rápido mi final estaba escrito, iba a saltar por los aires.

-RyuJin – de nuevo la voz de HyunJin sonó a mi lado y lo vi de cuclillas a mi lado, era él, o almenos su aspecto.

-¿Eres tú? – le pregunté frunciendo el ceño.

-JungKook se ha ido, soy yo, te lo prometo – me dijo él cogiendo el cinturón con una mano y tirando de él para liberarme, con una fuerza que no era humana – tengo que sacarte de aquí ya.

-¿Con qué hemos chocado? – le pregunté dejando que sus brazos rodeasen mi cuerpo para sacarme de allí.

-Conmigo – dijo cogiéndome en brazos y alejándome del coche, me dejó lejos de él y en el suelo de pie, cerca de los árboles del bosque que limitaban la carretera.

-HyunJin – miré su costado todo lleno de heridas y rozaduras.

-Se está curando, estoy bien – dijo mirándose las heridas – ¿tú lo estás? ¿te ha hecho algo? – me agarró las mejillas con cuidado.

-¿Eres un vampiro o un hombre lobo? – le pregunté agarrando sus muñecas.

-Un vampiro – dijo tragando saliva y mirando el coche – tenemos que irnos, te lo explicaré en casa si quieres, huirás o me matarás, pero tenemos que salir de aquí.

-No voy a matarte – negué con la cabeza y él me abrazó.

-Cógete a mí – me pidió.

Yo rodeé su cintura con mis brazos y me hundí en el olor de su sudadera, a una mezcla de tabaco y colonia cara de hombre.

Cerré los ojos, sintiéndome completamente a salvo entre esos brazos, aunque fuese un vampiro, porque en el fondo ya me lo imaginaba, por cosas que había hecho o gestos, incluso Lee Know sabía que lo era y seguramente Chan y los demás, pero yo no tenía nada en contra de los vampiros, nunca quise cazarlos, yo quería bailar, pero mi padre se empeñaba y lo hacía solo para complacerlo a él, aunque ya estaba cansada de esa gilipollez.

-Ya está – dijo separándose de mí.

No me había dado cuenta de lo rápido que habíamos ido hasta que cuando abrí los ojos estábamos en la puerta de su piso de estudiantes, en el cual estaba seguro que no vivía.

-¿Entras? – me preguntó abriendo la puerta.

Yo asentí y entré con los brazos cruzados sobre mi pecho para darme calor, porque estaba mojada de la lluvia y tenía frío, él pasó detrás de mí, yo me apoyé en el brazo del sofá y él a unos metros de mí apoyado en la encimera de la cocina.

-¿No vas a intentar matarme ni un poquito? – preguntó él jugando con sus manos y mucho nerviosismo.

-No – negué con la cabeza – me da igual que seas un vampiro, HyunJin – le aseguré poniéndome el pelo detrás de la oreja – ¿todos los demás también lo son?

-Jeno, JaeMin, JiSung y estos son lobos – me explicó – pero nosotros vampiros, Chan un híbrido.

-¿Y las brujas de BlackPink?

-Son nuestras brujas – afirmó él – te sangra la pierna – me dijo señalándomela y encogí los hombros.

-No duele mucho – le aseguré sin dejar de mirarlo.

Estaba muy guapo con el pelo mojado y revuelto, la sudadera negra se le ajustaba con el agua el cuerpo y las gotas aún le caían por la nariz, no me asustaba lo que era, al revés, creo que me gustaba aún más y no creo que eso fuese bueno porque en los últimos días había desarrollado una pequeña necesidad de querer verlo cada día, aunque fuesen cinco minutos.

-Creo que es la primera vez que me quedo sin palabras en toda mi puta vida, RyuJin, por favor, di algo – dijo revolviéndose el pelo con la mano y separándose del mármol.

-Es que no quiero decir nada – me levanté del brazo del sofá – estoy bien con ello, HyunJin – le aseguré caminando un poco hacia él – es más, puede que incluso me guste.

-Eso es porque te acabo de salvar la vida – sonrió un poco.

-Aparte – reí rodeando su cuello con mis brazos – me gustas así, no vas a dejar de gustarme porque seas un vampiro.

-Me he asustado cuando he ido a buscarte y no estabas – me dijo poniendo sus manos en mi cintura – el mensaje me ha llegado a mí, no sé cómo JungKook se ha enterado y ha llegado antes que yo, lo siento, no pretendía que… – lo callé con un beso, no quería más palabras, solo quería tenerlo bien cerca, más que nunca, como no lo había tenido antes y tanto lo deseaba – sí, mejor me callo ya.

-Es una buena idea – sonreí atrayéndolo más a mi cuerpo y él me mordió el labio inferior con cuidado.

No tenía por qué ir despacio, quería que me besase como en aquel árbol, como si me fuese a devorar a besos en cualquier momento, cuando estuvo muy ansioso de mí y de mi cuerpo, y sabía por sus manos toqueteándome entera que se contenía mucho, cuando yo no quería que lo hiciese.

-¿No me vas a coger? – le pregunté tirando de su pelo para que echase la cabeza hacia detrás y yo poder chupar su cuello pasando mi lengua por su nuez de adán.

HyunJin me agarró las piernas, me levantó con fuerza y en un rápido movimiento mi espalda chocó con violencia contra la pared y su lengua se paseó por mi cuello hasta mi oreja.

-Yo a ti te cojo… – me dijo para después morder el lóbulo de mi oreja – y te hago muchas cosas, RyuJin – dijo en un tono de voz ronco y apretando mi cuerpo contra la pared – ¿quieres? – sonrió en mi oído.

-Quiero – asentí con la cabeza y mi mano hundida en su pelo.

Otra vez usó esa capacidad que tenía de moverse tan rápido y de repente me encontré en su habitación, sentada en el escritorio y quitándole la sudadera mojada para tirarla a cualquier sitio de la habitación.

-Esto sobra – me dijo quitándome la sudadera – y esto… – besó mis labios colocándose entre mis piernas y desabrochando el botón de mis tejanos – esto también sobra – sonrió y bajó la cremallera.

Yo lo empujé un poco hacia detrás y lo senté en el borde de la cama.

Me quité los pantalones lenta y sensualmente bajo su muy atenta mirada, como si yo fuese lo mejor que había visto en su vida, me quedé en ropa interior negra frente a él y me dio la mano para que me sentase a horcajadas encima suyo.

Lo besé con desenfreno, pasando por sus labios, su cuello y sus clavículas, las cuales intuí que le encantaban porque suspiraba muy profundamente cuando pasaba la lengua por ahí. Me encantaba como me besaba, como si no le importase nada más en el mundo que eso, besarme, saborearme, tocarme y tenerme cerca.

-Esto – dije desabrochándole el cinturón – también empieza a sobrar, HyunJin – sonreí quitándoselo y lo pasé por detrás de su cuello.

-No seas impaciente, primero tenemos que jugar un poco más – sonrió de forma traviesa y de nuevo usó su fuerza y rapidez para tumbarme en la cama con él entre mis piernas, le encantaba hacerlo y a mi me encantaba que lo hiciese – ¿puedo chuparlo? – me preguntó pasando los dedos por la herida de las garras de JungKook, manchándoselos de sangre.

-Sí – dije mirando como probaba mi sangre de sus dedos y después acercaba los labios a las cuatro heridas de sus garras.

Las lamió y besó todas, al principio escoció, después me resultó placentero notar su lengua recorrer mis heridas y limpiarlas de sangre.

-Joder – sonrió y subió su cuerpo para darme un beso en los labios – que buena estás.

-Supongo que hablas en el sentido literal de la palabra – sonreí acariciando su espalda tatuada y sonriendo.

-¿Te vas a poner a hacer bromas sobre vampiros a partir de ahora? – me preguntó besando mi mandíbula y en un tono juguetón.

-¿Y tú te vas a comportar cien por cien como un vampiro a partir de ahora? – le pregunté sintiendo como le crecían los colmillos al besar mi cuello.

-¿Quieres que lo haga? – sonrió – ¿quieres que te haga lo que mi vampiro te haría durante el sexo, RyuJin? – pasó la punta de sus colmillos por mi piel y se me erizó la piel – que te aprete… – apretó el muslo que me tenía cogido y me atrajo por completo a su cuerpo húmedo – que te arañe con los colmillos – los clavó un poco y noté como rasgaba mi piel en dos pequeñas líneas, pero no me quejé, de mis labios salió un leve gemido – que te muerda – pasó a la otra parte de mi cuello y sentí su pesado y caliente aliento en esa zona.

-Muérdeme, HyunJin – le pedí poniendo la mano en su nuca.

-¿Qué? – sonrió y besó mi cuello – repítelo, RyuJin, vuélvemelo a pedir – apretó su cintura contra la mía, para que notase lo duro que estaba.

-Muérdeme – repetí.

Sus dientes se clavaron en mi cuello y tiré de su pelo al notar como traspasaban las capas de mi piel, en una situación normal me habría dolido, pero eso estaba muy lejos de dolerme, sentía como se llevaba mi sangre a su boca y dio un trago.

-¿Quieres otro? – preguntó besando mi hombro y asentí con la cabeza, así que volvió a hacer lo mismo ahí – ¿otro, RyuJin? – se fue al otro brazo, al bíceps y yo solo lo moví para dejarme hacer – pídemelo, quiero oírte.

-Hazlo – le pedí con los ojos cerrados, él obedeció, y me mordió el bíceps, yo empezaba a notar las gotas de sangre caer de los mordiscos.

-¿Más? – siguió bajando sus besos y dejó uno bajo mi ombligo.

-Más – le supliqué yo y él sonrió para morder mi cadera, no me sentía mal con eso, no sentía mi cuerpo debilitarse por la falta de sangre, de los últimos mordiscos no había bebido, solo mordía y hacía de eso lo más erótico que había probado en mi vida – HyunJin – gemí cuando besó el interior de mis muslos y pasó sus dedos por mi ingle.

-¿Quieres otro aquí? – lamió el muslo y lo mordió – uno más – mordió el gemelo de mi otra pierna y tocó la sangre con los dedos para llevárselos a la boca – ¿alguno en especial? Pídemelo donde tú quieras-

-Que duela – dije yo casi inconscientemente, como si me importase una mierda que me hiciese daño.

-¿Quieres que te haga daño? – sonrió sorprendido, pero conforme – pues aquí – colocó sus labios debajo de la copa de mi sujetador y mordió la zona de las costillas, aquello dolió más y gruñí – aquí también – cuando me quise dar cuenta me había puesto boca abajo en el colchón y bajaba su lengua por mi columna vertebral.

Paseó sus colmillos por mi culo y mordió ahí, ese también dolió más que los anteriores y apreté las sábanas de su cama, también lo hice cuando mordió la parte de detrás del muslo.

Me volví a girar para mirarlo, las sábanas estaban llenas de mi sangre y por mi cuerpo había gotas de esta, me parecía excitante, también me lo parecían sus labios rojizos de mí y los colmillos escondiéndose de nuevo.

-Quítatelos – le dije empujándolo para que se pusiese de rodillas y yo poder quitarle los pantalones con su ayuda.

Cuando se quedó con los boxers me puse de rodillas y sentada en mis talones para tocarlo por encima de la ropa mientras él nos miraba como si fuésemos arte los dos juntos.

Metí las manos bajo la tela y agarré su miembro erecto, entonces él suspiró de forma pesada y yo moví mi mano para masturbarlo mientras miraba como se movía bajo sus bóxers y como la sangre seguía brotando de sus mordiscos.

-RyuJin – musitó él pasando el pulgar por la herida del cuello para recoger la sangre y después agarrándomelo de forma posesiva – ven aquí – estiró un poco de mi y él se inclinó a darme un beso – prueba tu sangre – me ordenó agarrándome la barbilla y tocando con el pulgar mis labios, manchándolos de mi sangre.

Los abrí y dejé que metiese el dedo, lo chupé quitando los restos de sangre y disfrutando de ese sabor metálico que tenía, pero no dejé de mover mi mano y cada vez más rápido, sintiendo su cuerpo reaccionar a mis movimientos y los gemidos salir de su boca hasta que me apartó.

-Te estás manchando de sangre – me dijo con la excusa de quitarme el sujetador y besar uno de mis pechos, deslizó sus manos por todo mi cuerpo, manchándome más de sangre y quitándome las bragas también, para que estuviese totalmente desnuda – ven aquí – se tumbó en la cama boca arriba – encima de mí – se limpió los labios con la lengua y me miró esperando a que me moviese.

Me colocó como me pidió, puse una rodilla a cada lado de su cabeza y apoyé mis manos en el cabezal.

-Baja la cintura – me la agarró con fuerza y bajó mis caderas hasta que su lengua pudo pasarse por toda mi entrepierna y gemí.

Me agarré con fuerza al cabezal cuando empezó a besar, lamer y succionar entre mis labios vaginales, matándome de placer y haciéndome gemir, sus uñas se clavaron en mi cintura y arañó los laterales de mis muslos con fuerza, yo gemí más fuerte y él sonrió satisfecho.

-HyunJin – gemí tirando de su pelo negro cuando aceleró el ritmo de su lengua al encontrar el punto más sensible – para – le pedí notando mis piernas tensarse y temblar, me tenía al límite del orgasmo y solo estaba usando su lengua.

-¿Segura? – me preguntó cogiéndome y tumbándome en el colchón para ponerse encima y apretar mis brazos contra el colchón – ¿segura que quieres que pare?

-No – susurré cuando besó mi mejilla e intenté quitarle de una vez los bóxers.

HyunJin me soltó los brazos y se los quitó él, después se quedó de rodillas entre mis piernas dobladas y abiertas y me sonrió dulcemente.

-Cuando te miras al espejo debes flipar con tu reflejo, ¿no? – bromeó él cogiéndose el miembro para pasar la punta por mi hendidura.

-Estabas tardando en hacer una de tus bromas – dije yo sonriendo.

-No puedo permitir que se vaya mi esencia – dijo colocándose en mi obertura y dando un empujón para entrar por completo, yo gemí y él se lamió los labios – ábrelas bien – me dijo poniendo las manos en el interior de mis muslos y abriéndome las piernas por completo, él acarició su mordisco de mi pierna y lo miró satisfecho.

Cuando empezó a moverse me cogió con fuerza de la cintura para ayudarse a embestir contra mí, salía y entraba con fuerza, yo me agarraba con los puños a las sábanas blancas y llenas de sangre, con los ojos cerrados y oyendo nuestros gemidos y el sonido de nuestras pieles chocar una y otra vez.

Me llevé la mano a la boca cuando mis gemidos se intensificaron al notar su pulgar frotar mi clítoris con fuerza y llevándome al límite con un par de embestidas más.

-HyunJin – gemí agarrándolo de los brazos y él movió una de mis piernas para que la pusiese en su hombro, se echó hacia delante para besarme y que acabase con la rodilla a un lado de mi cabeza mientras él seguía moviéndose, como si me quisiese llevar al segundo orgasmo mientras él se saciaba por completo.

Yo no puse ninguna pega, dejé que siguiese embistiéndome mientras besaba sus labios ahogando nuestros gemidos en nuestras bocas hasta que un gemido fuerte y largo de ambos nos dejó derrotados y él dejó de moverse.

Soltó mi pierna y la bajé para dejarla al lado de su cintura.

-¿Te duelen los mordiscos? – me preguntó apartándome el pelo de la frente.

-No – negué con la cabeza – estoy bien – sonreí acariciando su bíceps con mis dedos.

-¿Ni un poquito? – sonrió rozando su nariz en mi mejilla.

-Un poquito puede que sí – admití besando sus labios – pero me ha gustado.

-No lo habría hecho si supiese que no te iba a gustar – me aseguró saliendo de mí – vamos a limpiar las heridas – me dio la mano y me levanté con él para ir al baño.

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