Fanfic: Behind the bars (Super M) Capítulo 5

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Fanfic: Behind the bars (Super M) Capítulo 5

Autora: YASSGY0MIE

Fanfic: Behind the bars (Super M) Prologo

TAEYONG P.O.V

Cuando me desperté, mis compañeros de celda, SuHo, Momo y Rosé, ya estaba todos despiertos y preparándose para ir a desayunar. Yo no tenía ningunas ganas de levantarme porque sabía lo que me esperaba ese día, en un par de horas mi nombre sonaría por el megáfono y me llevarían a esa sala mugrienta a interrogarme y a torturarme, un planazo.

-Despierta, TaeYong – Momo movió mi colchón y después salió de la celda.

-Que pesada – susurré frotándome la cara con las manos.

Me levanté y me vestí, metiéndome el móvil en el bolsillo, volvería a llamar después de desayunar y antes de irme, a ver si había suerte y me lo cogía.

Salí de mi celda y cuando pasé por la número 5 me encontré con Kai saliendo, llevaba tres días en cama y era la primera vez que se levantaba y caminaba solo, ya estaba bastante mejor pero no a la perfección.

-¿Vamos? – le choqué la mano y lo dejé pasar a él primero.

Kai se llevó toda la atención de los presos que sabían que no había salido de la celda en tres días y que no era por un constipado como nosotros nos habíamos empeñado en hacer creer. Sabían que había algo más, joder, tenía las manos agujereadas y, además, quién se lo había hecho estaba entre nosotros.

Lo ayudé con su bandeja de comida y ambos nos sentamos junto a los demás, que ya estaban todos, desayunando en silencio.

-¿Cómo estás? – preguntó Mark dejándole un hueco a su lado a Kai.

-Bien – murmuró él sin mucho ánimo.

Ellos se envolvieron en una conversación banal, durante esos días habíamos ido uniéndonos un poco, o almenos lo intentábamos, porque era muy difícil confiar en ellos, igual pensarían de mí, yo solo confiaba en Mark por el momento, aunque sí que con Kai había congeniado bien y BaekHyun siempre intentaba que hubiese buen ambiente entre nosotros, aunque el suyo con Lucas no era muy bueno.

-Te toca hoy, ¿no? – me preguntó TaeMin sentado frente a mí.

-Sí – dije yo apartando mi bandeja.

-Pues tengo una misión para ti – se cruzó de brazos sobre la mesa y yo hice lo mismo, mirándolo con las cejas levantadas – no es muy complicado, solo tienes que observar y memorizar como es la distribución de ese edificio.

-¿Para qué? – pregunté yo en un suspiro y TaeMin miró a Ten, para que fuese él quien hablase.

-Tengo que acceder a las cámaras de seguridad de la torre de control, pero están ligadas con las del edificio de al lado. Tenemos que entrar, encontrar el backdoor, abrirlo, hacer un BBS, esquivar el boolean, bloquear el CPU, pasar la DNS y meter en el CD los enlaces y códigos, para después poder acceder yo y controlarlo todo desde mi ordenador – explicó él.

-Ah, vale – BaekHyun asintió con la cabeza mirando su bandeja – ¿ahora puedes volver a empezar y hablar en coreano y no en idioma hacker? Porque me he enterado de lo que viene siendo una mierda – lo miró haciendo una mueca de confusión.

-Sí, tío, como si me hubieses hablado en japonés – dijo Lucas frunciendo el ceño.

-¿Qué más da? – preguntó Kai – nosotros no tenemos que entenderlo, se va a encargar él – carraspeó – pero ahora dime, TaeMin – lo miró – TaeYong nos dirá como se distribuye eso, gran paso, ¿y cómo vamos a entrar para que Ten haga todo lo que ha soltado por la boca?

-Estoy trabajando en ello – contestó sonriente – esto ya está en marcha, chicos – se puso en pie y cogió su bandeja – ¿podrás hacerlo?

-Claro – asentí con la cabeza y vi como JaeHyun se levantaba en la mesa de al lado para irse.

Debía hablar con él con urgencia, algo estaba pasando fuera de ese sitio y desde hacía días, no me daba buena espina y tenía que consultarlo con él.

Observé por que puerta se iba y un par de minutos después fui detrás de él. Me adentré en el largo pasillo dónde estaban las diez celdas y me metí en la número cuatro, que era la suya y además la de Ten. Allí me lo encontré cambiándose de camiseta y de espaldas a la puerta dónde yo estaba parado, pero como si ya supiese que lo había seguido, se giró y me miró.

-¿Has hablado con él en los últimos días? – le pregunté adentrándome más en la celda.

-No – negó con la cabeza – hace tres días que no. ¿Y tú?

-Yo tampoco – tragué saliva.

-Pensé que no lo cogía porque lo llamo desde el número de BaekHyun – murmuró.

-No le pidas el teléfono a BaekHyun, te hace pagarle mucho.

-¿Y a quién se lo pido? Tú me esquivas, no se lo voy a pedir ni a JungKook ni a Momo, el único que queda es BaekHyun – se sentó sobre la mesa y suspiró mirándome.

-No nos desviemos del tema – sacudí la cabeza – ¿sabes que está pasando?

-Y tú también lo sabes – se encogió de hombros y yo tensé mi mandíbula – sabíamos que podía pasar pero él ya sabe lo que tiene que hacer, solo le tiene que decir a Jackson el nombre del tío ese, dónde está y lo dejará en paz.

-Ya – susurré – ese es el problema.

-¿Qué has hecho? – murmuró fijando sus ojos en los míos, tratando de averiguarlo por él solo y si se lo proponía lo iba a hacer, como siempre, podían pasar los años que fuesen que seguiría teniendo ese don – TaeYong – se puso en pie y caminó hacia mí, ya parecía enfadado y no tenía ni idea de lo grave que era – ¿qué cojones has hecho? – se quedó frente a mí, a escasos centímetros y tratando de intimidarme.

-Lo maté – apreté los labios – maté a JinYoung, JaeHyun.

Al decirlo solo pude ver una mezcla de ira y preocupación en sus ojos que yo no podía ahuyentar, siempre sabía cómo hacerlo, pero esa vez no, y JaeHyun era tan impredecible que ni siquiera me esperé ese puñetazo que me dio, y con razón, porque Jackson no lo soltaría hasta que no tuviese a JinYoung, y él no podía decirle nada sobre él, Jackson siempre creería que le mentía y acabaría matándolo.

-Lo mataste, TaeYong – me recordó cuando yo me incorporé de su puñetazo – mataste a la razón por la que lo mantenían con vida – me gritó con furia y yo escupí al suelo – mírame – me agarró la cara con las manos para que lo mirase a los ojos – lo has condenado a muerte.

-Lo siento – aparté sus manos de encima de mí – no me controlé.

-Nunca lo haces – susurró dándose la vuelta y caminando hacia la mesa de nuevo – lo mataste – repitió para él mismo y tirando la silla de un manotazo contra la pared – y lo van a matar a él.

-Lo solucionaré, ¿vale? – dije con tranquilidad, o almenos intentando mantenerme así, pero él parecía descontrolado y fuera de sí.

-Joder – le dio a la pared y apoyó la frente allí para resoplar e intentar respirar profundamente.

-JaeHyun – quise acercarme a él pero mi cuerpo estaba inmóvil, porque también tenía miedo.

Los altavoces emitieron un sonido irritante al encenderse y yo apreté los labios, porque había llegado la hora, cuando se escuchó por todo el centro “Lee TaeYong, a la puerta principal” yo casi que empecé a temblar.

-TaeYong – JaeHyun separó la frente de la pared y me miró – habla, ya está todo perdido.

-No – negué con la cabeza – nada está perdido aún – me saqué el móvil del bolsillo y lo dejé sobre su cama.

Salí de su celda y atravesé todo el patio para llegar a la puerta principal, dónde cuatro guardas me esperaban para esposarme y llevarme al otro edificio, el que tenía que memorizar en dos paseos, el de ida y el de vuelta.

LUCAS P.O.V

Estaba sentado en la sala dónde estaba la televisión, al lado de JiSoo, viendo una película bastante aburrida que daban en uno de estos canales también de mierda. Mi cabeza solo le daba vueltas al tema de YungWoo y a la fuga, que TaeMin no nos dijese nada hasta la hora de hacerlo no me gustaba, prefería saberlo antes, no como a Kai o a BaekHyun, que preferían saberlo al momento.

-Eh – JiSoo movió su rodilla para golpear la mía, yo me había despistado y ya ni siquiera miraba la televisión, me hizo un gesto con la cabeza para que la mirase y yo lo hice.

Habían cortado la película para dar unos informativos y mi cara estaba en la pantalla. Yo fruncí el ceño y me eché hacia delante para prestar más atención.

Gracias a esa noticia me había enterado que en una semana me realizarían un interrogatorio para preguntarme sobre el paradero de ese dinero que robé. Todos en la sala estaban atentos a la noticia y sorprendidos, porque solo TaeMin y los demás sabían que aparte de ser un narcoterrorista, secuestrador, torturador y asesino, había robado esa enorme cantidad de dinero. Yo no quería que se supiese, porque entonces estaría en la misma posición que Kai y Jennie, todos los presos estaban hambrientos de dinero y estaban dispuestos a hacer lo que fuera por los diamantes de Kai o la gran cantidad de dinero que yo tenía escondida, podrían ir a por TaeYong y BaekHyun, ellos seguramente movían muchísimo dinero, pero eran demasiado grandes como para que se enfrentasen a ellos.

-Joder – susurré levantándome para salir de esa sala con los ojos de todos puestos en mí.

No podía creerme que eso hubiese pasado, aunque tampoco podía esperar a que nunca se supiese, me metí en el Banco de Corea, en Jung-Gu y robé el mayor motín de la historia, me pillaron en Seúl, dónde me ingresaron en prisión, pero el dinero ya no estaba, el dinero estaba a salvo, y con ese iba a pagarle a la persona que podía curar a mi hermano. El estado nunca dijo la gran cantidad de dinero que robé y que no recuperaron, el que llevaban ocho meses buscando y sin ningún éxito.

Me metí en el vestuario, completamente vacío, me desnudé y me metí en la ducha, bajo el ardiente chorro de agua, esperando a que alguien viniese y empezase a torturarme para que dijese dónde estaba el dinero.

-Con que tienes todo ese dinero en tu poder – escuché una voz femenina frente a mí y yo abrí los ojos bajo el chorro de agua, para mirar a Momo, que llevaba su pelo negro suelto y desordenado, las manos metidas en los pantalones grises y anchos y la camiseta de tirantes blanca ajustada a su cuerpo y cortada por ella misma, por debajo de su pecho – ¿por qué no lo sabía?

-¿Tenías que hacerlo? – me pasé la mano por el pelo y ella sonrió con ironía, quitándose los zapatos con los pies para no mojárselos con el agua.

-Van a ir a por ti, a muerte – dijo dando un paso hacia delante – no todos han robado un banco ni son los líderes de importantes mafias, necesitan dinero y tú, ahora, eres el blanco perfecto – pasó el dedo por mi pecho y yo le aparté la mano.

-Ya – carraspeé – cómo si tú no lo quisieses.

-¿Yo? – rió con ironía – soy la capo de la Yakuza japonesa, lo que tu robaste, lo cobro yo cada dos meses, créeme que no necesito ni un won de tu dinero – me miró desafiante y se pasó la lengua por los labios.

-Entonces, ¿Qué haces aquí? –

-Advertirte, que a Kai casi lo parten por la mitad, a ti te harán lo mismo.

-¿Y por qué en vez de estar haciendo el paripé aquí conmigo, buscas a quién le hizo eso a Kai? – alcé las cejas y puse algo más fría el agua que aún caía sobre mi cuerpo mientras hablaba con ella.

-¿Ahora sois amigos? – preguntó sin quitar la sonrisa de sus labios, como si estuviese sorprendida de ello – contesta.

-¿A ti que te importa que seamos amigos o no? – la reté con la mirada – ¿nos liamos diez segundos y ya quieres controlar mis amistades? – bromeé.

-Tú solo contesta – insistió dando un paso más hacia delante.

-No, solo es un compañero de muto beneficio – contesté yo con sinceridad, Kai no era mi amigo, solo compañero de trabajo, o de fuga.

-Entonces no te preocupa lo que le pase a Kai, te preocupa que los que le hacen eso a Kai, te lo hagan a ti también – pasó su mano por mi mejilla y yo fruncí el ceño, no me había parado a pensarlo así – pídeme que te proteja – pasó el dedo por mi mandíbula – y yo te protegeré.

-No necesito que me protejas, capo de la Yakuza – susurré acercándome a sus labios – puedo hacerlo yo solo.

-Eso ya lo veremos – plató sus labios sobre los míos con decisión, como la noche anterior en el baño.

Ambos profundizamos el beso, aún más que la noche anterior, y cuando ella se quitó la camiseta y me percaté de que no llevaba sujetador mi cuerpo se calentó en cuestión de segundos, devoré sus labios mientras tocaba sus pechos con mis manos y ella vagaba las suyas por mi cuerpo mojado hasta coger mi miembro y empezar a moverlo.

Yo no sabía que quería esa chica, el día anterior simplemente me besó tras intercambiar un par de palabras en el baño y yo no la paré, después la tenía conmigo en la ducha, tocándome y masturbándome, tal vez quería mi dinero, pero no lo iba a conseguir, tal vez quería otra cosa que yo aún desconocía, o tal vez solo quería liberar tensiones, como yo, que desde el primer día que entré ahí ya me había fijado en ella, en Momo y en otra persona enrealidad.

Yo bajé mis manos por su cuerpo hasta meter una debajo de sus pantalones, algo salpicados de agua, y presionar su entrepierna por encima de la ropa interior, gimió mordiendo mi labio inferior con fuerza y eso me invitó a que también traspasase sus bragas y sus labios vaginales, en busca de su punto más sensible.

Puse mis dedos en su clítoris y empecé a hacer círculos con ellos, ella agarró mi cuello con una mano, mientras con la otra seguía moviendo mi miembro, y nos en un juego de lenguas muy caliente. Cuando estuvo bien mojada aumenté el ritmo del movimiento, frotando con fuerza hasta hacer que sus piernas temblaron, gimió de placer y clavó sus uñas desde mi nuca hasta mi bíceps.

-Espera – apartó mi mano de su entrepierna y retrocedió un par de pasos.

Miré como se quitaba los pantalones y las bragas y se quedaba desnuda frente a mí, esa chica era espectacular, simplemente maravillosa.

-Qué – preguntó acercándose de nuevo a mí.

-Solo te miraba – me encogí de hombros y ella me los acarició.

-¿Y te gusta lo que ves?

-No me fio de lo que veo – agaché un poco la cabeza para mirarme.

-¿Y qué quieres que haga para que te fíes?

-Decirme que quieres tú de mi – dejé que se colocara bajo el chorro de agua conmigo, para que acabase de mojar.

-¿Qué quiero? – sonrió – que me folles de una vez y te dejes de preguntas estúpidas, Lucas, eso quiero.

Yo la miré con lujuria y ella hizo que nuestras entrepiernas se tocaran, la tenía tan dura que me dolía.

Ella se colocó de espaldas a mí, con las manos en la pared y esperando a que la penetrase de una vez, parecía ansiosa por que eso pasase y yo estaba dispuesto a darle lo que quería.

Agarré su fina cintura con una mano y con la otra acaricié su perfecta espalda, de arriba abajo, hasta que agarré mi pene y lo introduje en su vagina, ambos suspiramos y yo moví mi cintura para acabar de meterla por completo, se sentía caliente, hacía tiempo que no follaba.

Empecé a moverme a un ritmo normal, entrando y saliendo de ella, haciendo que nuestros cuerpos mojados chocasen y sonasen junto a los gemidos y suspiros de lujuria.

-Lucas – gimió mi nombre pidiéndome más.

Yo dejé un beso en su nuca y mientras rodeaba con un brazo su cintura, con la otra mano logré alcanzar su clítoris de nuevo, estaba hinchado y ella estaba apunto de llegar al orgasmo, como yo. Sincronicé los movimientos de mis caderas y de mis dedos contra su entrepierna y nos hice llegar a ese deseado orgasmo. Yo salí de ella antes de correrme y me metí bien bajo el chorro, para limpiarme y quitarme el olor a sexo. Había estado bien, había quedado muy satisfecho y ella parecía que también.

-Voy a por ropa seca – dijo ella poniéndose de puntillas para alcanzar a darme un casto beso en los labios.

Yo asentí con la cabeza y cuando se fue me quedé unos minutos más bajo el chorro, esperando a que mi cuerpo volviese a la normalidad. Después salí y me vestí, con el chándal gris de siempre y la camiseta de tirantes caídos. Al salir del vestuario me encontré con Momo y salimos juntos al patio dónde estaban todos.

-Llegas tarde – JungKook parecía estar esperándola.

-No eres mi jefe – le contestó ella – nos vemos – me miró de reojo y yo no hice caso a ese comentario, solo caminé en su dirección contraria.

Me dirigí a la mesa del patio dónde estaban los demás sentados alrededor, incluso TaeYong, que ya había llegado.

-Hola – me senté entre BaekHyun y Mark en ese banco metálico y mugriento – hoy has tardado menos que la última vez, ¿no? – miré a TaeYong y le quité un cigarro a Mark de su cajetilla.

-Sí – contestó él sin apartar la mirada del papel dónde dibujaba el plano del edifico dónde teníamos que entrar, si se había percatado de todo eso y lo recordaba, TaeYong era un puñetero genio.

-Estás bien – fruncí el ceño – no te han tocado.

-Han usado la electricidad esta vez – dijo él con indiferencia, ya debía estar acostumbrado a eso.

Yo me encendí el cigarro y me quedé embobado mirando como TaeYong lo dibujaba todo, parecían haber dos plantas y a él le estaba costando un poco recordar la de abajo, los demás estaban introducidos en una conversación sin importancia, para pasar el rato.

-¿Acabas de acostarte con Momo? – preguntó BaekHyun a mi lado, con una sonrisa en sus labios y afilando el mango de su cepillo de dientes con una piedra y la ayuda de la mesa, fabricando su propia arma, era una caja de sorpresas.

-¿Por qué lo preguntas? ¿Estás celoso? – bromeé mirándolo de arriba abajo.

-Un montón – asintió él con la cabeza y con su clara ironía – eso va a hacer que te quieran mucho más – dijo también con sarcasmo pero a modo de advertencia.

-Deja de llorar, anda – reí sin gracia y aparté la mirada del chico de pelo naranja y cara bonita.

BAEKHYUN P.O.V

Salí del baño y me acerqué a una de las picas para lavarme las manos, ese día me había resultado agotador, solo quería meterme en la cama y descansar hasta el siguiente día.

-Kai – lo llamé desde afuera.

-Que sí – contestó él abriendo la puerta – que se me había abierto la herida un poco – me explicó él colocándose bien la camiseta.

-¿Estás bien? – le pregunté abriendo la puerta para que saliésemos juntos.

-Sí – contestó saliendo él primero.

Yo lo seguí hasta que llegamos al pasillo del módulo y allí, NaYeon paró a Kai para hablar con él, y aunque no le entusiasmase la idea se quedó con ella.

Yo fruncí el ceño, porque ya tenía mis sospechas pero eso ya me había hecho sospechar demasiado de NaYeon, le hice un gesto a Mark, que estaba apoyado en la puerta de su celda, con la mano para que lo vigilase, él asintió y yo me metí en la mía, dónde solo estaba Jennie, poniéndose los pantalones para meterse en la cama.

-Sal un momento, Jennie – le pedí mirándolo todo a mi alrededor.

-¿Qué? – frunció el ceño mirándome confundida.

-Que salgas, coño – la miré serio – vete con Lisa, TaeMin se está duchando, puedes ir a su celda.

-Qué raro eres a veces – dijo ella en un suspiro y levantándose de la cama.

Yo esperé a que se marchase y después me puse a buscar entre las cosas de NaYeon, antes de que ella se cansase de Kai y de su ignorancia y volviese, o antes de que YoonGi volviese de la ducha. Busqué cualquier cosa que la delatase, hacía unas horas, desde que se desenmascaró el gran robo de Lucas, habíamos hablado los siete y la gente que intentaba ganarse los diamantes de Kai y Jennie molestaban, y mucho, debíamos averiguar quiénes eran para tenerlos controlados en todo momento y que no se metiesen en nuestros asuntos.

Metí la mano entre la ropa interior de NaYeon y de ahí saqué una máscara negra que le cubría toda la cabeza menos los ojos, en la parte de la boca había una tela de otra textura, era un modificador de voz, esta se filtraba por la tela y cuando hablaba, nadie reconocía la voz del hablante. Ella era una de las que querían esos diamantes y de las que seguramente irían a por Lucas también.

Me senté en la silla y me apoyé en el respaldo a esperarla, dejé la máscara sobre la mesa y me crucé de brazos, la acababa de desenmascarar, literalmente.

-BaekHyun – dijo ella desde la puerta y mirando la máscara en la mesa.

-Entra, NaYeon – me puse en pie y esperé a que se colocara frente a mí – ¿te explicas?

-No tengo nada que explicar – negó con la cabeza con inocencia.

-Ah, ¿no? – cogí la máscara – ¿y qué es esto? – se la mostré.

-No lo sé – volvió a negar, haciéndose la tonta, la ingenua realmente se pensaba que podría engañarme – ¿qué pasa?

Yo la agarré, le coloqué el brazo doblado en la espalda, estampé un lado de su cabeza contra la pared y me quedé detrás de ella, inmovilizándola.

-¿Qué tipo de gilipollas te crees que soy? – le pregunté al oído.

-El que está estampando a su compañera de celda contra la pared – contestó ella haciendo una mueca de dolor.

-¿Quiénes sois? – pregunté ignorando su comentario – ¿y cuántos más?

-No sé de qué me hablas – intentó negar con la cabeza pero yo se la apreté más contra la pared.

-Sí que lo sabes, ¿crees que no me he dado cuenta de lo que haces? ¿De cómo miras a Jennie cuando ella no lo hace y de cómo la tratas para acercarte a ella? Y no sé qué has intentado ahora con Kai, engaña a quién te salga de los cojones, pero a mi no.

-¿Y tú quién te crees? – sonrió – ¿el ángel de la guarda de Jennie?

-Acabas de retratarte – sonreí con ella – ¿Quiénes sois? – le pregunté de nuevo.

-Adivinas – se mordió el labio inferior con fuerza y yo me quedé mirándola, la mataría de un solo golpe en la cabeza, lo habría hecho encantado pero habíamos prometido comportarnos y no llamar la atención.

-BaekHyun – la voz de JungKook sonó desde la puerta – suéltala.

-Que de película – reí con ironía – el novio aparece justo a tiempo – lo miré sin soltarla y él dio un paso al frente.

-Que la sueltes – siguió caminando hacia mí con la mano en el bolsillo, yo solté a NaYeon y caminé también hasta que me quedé frente a él, retándonos ambos con la mirada y con los nervios a flor de piel – la has herido – me dijo refiriéndose a la herida de su ceja al estamparla contra la pared.

-Más debería haberle hecho – dije yo con chulería, lo que provocó que JungKook se sacase la mano del bolsillo con una navaja y clavar un poco la punta en mi abdomen, atravesando la sudadera y un poco de mi piel – error, JungKook – me saqué el cepillo de dientes afilado y lo coloqué en su cuello, justo en la yugular – yo tardaré minutos en desangrarme, tú, segundos – suspiré.

Él, aparentemente muy enfadado por mi comportamiento y por haber herido a su novia, clavó un poco más la navaja y yo noté como se iba introduciendo en mí, pero aún no era nada grave, se estaba conteniendo.

-Vosotros dos – Momo apareció en la habitación – basta ya, panda de imbéciles – nos separó a ambos – guarda eso, JungKook – le ordenó ella señalándolo, él se pasó la lengua por los dientes y sin dejar de mirarme se lo guardo – vámonos – lo empujó fuera de la celda y yo suspiré, mirando como NaYeon iba detrás, sabiendo que si se quedaba a solas conmigo, me la cargaba.

Yo salí de mi celda, todos los presos eran conscientes del enfrentamiento entre JungKook y yo, menos los que estaban en la ducha. Así que solo me acerqué a Kai, Mark y Lucas, que estaban justo en la puerta de la celda de Kai, dónde solo estaba SooJin pintándose las uñas y escuchando música con sus auriculares y el MP3.

-Es NaYeon – dijo Kai – he estado hablando con ella y he reconocido sus ojos.

-Sí, me lo ha admitido a mi también – me pasé la mano por el pelo – y no sé si JungKook está al corriente.

-Si JungKook lo está, Momo seguramente también – Mark se cruzó de brazos y los tres miramos a Lucas.

-Sí – él asintió con la cabeza – pero me la voy a seguir follando igual, ¿vale? – dijo él con indiferencia y yo me toqué el abdomen, en la sudadera había un poco de sangre.

-NaYeon, ¿y quién más? – preguntó Kai mirando a SooJin distraída – JiHyo es muy amiga de NaYeon, y estoy durmiendo con ella arriba – suspiró.

-Y también hay hombres – dijo Mark – están la mitad de los presos metidos en esta mierda.

-Pero ya tenemos a un pilar importante, la novia del jefe – me mordí el labio inferior – mañana se lo diremos a los demás en el desayuno, TaeMin también tenía que decirnos algo.

Todos asintieron y se fueron a sus celdas pero Kai no dejó que me fuese y yo sabía exactamente por qué.

-Tío – suspiró mirándome a los ojos con preocupación.

-No va a pasarle nada, Kai – le aseguró – la princesa está a salvo conmigo.

-Gracias – asintió con la cabeza una vez y yo le di un suave golpe en el brazo para despedirme.

Me metí de nuevo en mi celda y vi a YoonGi leyendo un libro, a NaYeon limándose las uñas y a Jennie solo mirando el techo en el que dormía NaYeon, yo me senté en mi cama, al lado de Jennie y me quité la sudadera, la herida era pequeña pero igual debía curármela para que no se me infectase.

-Deja que te ayude – Jennie se levantó de la cama, cogió una toalla y se puso de rodillas entre mis piernas – ¿estás bien? ¿te ha hecho mucho daño? – me preguntó preocupada.

-No – negué con la cabeza y me froté la cara con las manos.

Me dejé hacer, dejé que Jennie me curase la herida mientras yo pensaba en qué hacer con NaYeon, ya no tenía que esconderse de mí, ahora Jennie puede que estuviese aún más en peligro dentro de esa celda y yo le había prometido a Kai que no le iba a pasar nada, yo nunca incumplía una promesa, además, Jennie era una buena tía.

-Ya está – dijo ella guardando las cosas en el botiquín.

-Gracias – dije poniéndome en pie – métete conmigo en la cama.

-¿Cómo? – frunció el ceño.

-Solo hazme caso, por favor – le supliqué, no quería discutir más ese día, ya había sido suficiente – métete contra la pared.

Ella solo obedeció, se metió en el lado de la pared y yo me tumbé a su lado, debía pensar una manera de mantener a raya a NaYeon, pero por el momento dormiría conmigo, para hacerle algo, primero tendría que pasar por encima de mí.

-BaekHyun – susurró Jennie después de unos minutos de silencio – ¿es por NaYeon? –

-Sí – asentí con la cabeza y ella suspiró.

Se dio la vuelta y me dio la espalda. A TaeMin no le iba a gustar que fuese la novia del jefe una de las que estaba metida, o peor aún, haría como si nada, como siempre hacía TaeMin y no se daba cuenta de lo desesperante que nos resultaba eso a nosotros.

 

Continuara…

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